Recopilación debates en Radio Klara 2012

Os dejo aquí la recopilación de mis participaciones en el programa Lliure Directe durante el año 2012:

9.11.2012: Desahucios, Huelga y Violencia

http://www.ivoox.com/divendres-tertulia-09-11-12_md_1562108_1.mp3″

 

30.11.2012: “Radicalismo” en Las Provincias, Indulto Mossos, Desahucios y #discapacitatenmarxa

http://www.ivoox.com/divendres-tertulia-30-11-12_md_1615832_1.mp3″

 

21.12.2012: “Fin del Mundo, Conspiranoias y X Asamblea Federal de IU” (sin relación entre el segundo y el tercer tema ;))

http://www.ivoox.com/divendres-tertulia-21-12-12_md_1664666_1.mp3″
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Breves reflexiones en torno a la propuesta del PSOE sobre desahucios

Eso es lo primero a señalar. Este post no trata de valorar las reuniones o medidas conjuntas que puedan tomar PP y PSOE en esa maravillosa comisión de emergencia que han aprobado, y donde han despreciado tanto a todas las plataformas de afectados del conjunto del Estado como a las demás fuerzas políticas, que si han planteado soluciones al problema durante años y que fueron rechazadas por ambas fuerzas leales al régimen de estafa bancario. Primero con un PSOE gobernando y luego con un PP sustituyéndolo, incluso con otra votación parlamentaria en Marzo sobre el tema donde, por cierto, el mismo PSOE se abstuvo. Ni siquiera respaldó entonces lo que hoy se atreve tímidamente a proponer. Propuestas que una vez pasados los filtros de negociación con el PP seguro que quedan ampliamente suavizadas.

Este es un tema sangrante. Se imaginan que alguien echará de sus casas a todos los habitantes, TODOS, de la ciudad de Valencia y su casco metropolitano (Mislata, Torrent, Quart…) en cinco años. Qué todas las familias de la tercera ciudad de España se vieran en la calle. Pues eso es, a día de hoy, lo que está ocurriendo en España, con unas 500.000 ejecuciones hipotecarias desde el año 2006.

Pero, además, es sangrante por otro motivo muy importante: Porque se trata de una estafa organizada y compartida que finalmente comienza a ser denunciada desde el poder judicial, por altas instancias europeas y desde la misma ONU. Una  crítica durísima a ciertas actuaciones de las entidades pero que continua obviando cuanto de estrategia planificada ha habido desde la banca española para llegar a esta situación. Porque lo siento, aquí no vale el principio liberal de libre competencia contractual entre las partes, ya que se falta a un principio básico de una negociación igualitaria: el principio de información plena compartida por ambas partes, y el no ocultamiento de información relevante por parte de una de ellas. Y cualquier persona mínimamente formada en economía y con datos sobre la estructura económica española sabía los riesgos de la apuesta (Creo recordar que el primer aviso del servicio de estudios del Banco de España sobre las políticas crediticias de la Banca es de finales de los 90). Y, por tanto, lo sabía el sistema bancario. Una banca que aprovechó una estructura casi familiar de la Banca en España, basada muy profundamente en las relaciones personales y directas, convirtiendo a sus trabajadores y trabajadoras en parte de esa banalidad del mal que tanto destacó Arendt y que tan aplicable es al capitalismo; una banca que abusó también de una extraña fe de las personas en dichas instituciones, para colocar hipotecas y deudas impagables. Igual que lo hizo para repartir millones de euros en “preferentes” estafa, dilapidando un fondo de ahorro básico en cualquier economía para cubrir, paradójicamente, sus barbaridades y deudas externas.

Y ahí esta el eje central de mi critica al documento del PSOE presentado en el Parlamento. Que, en ningún caso, ni responde, ni menciona, ni plantea un castigo para esta estafa. Llamado como Ley de Segunda Oportunidad (a imitación del modelo Sueco y Francés) no lo es sólo para la gente que puede acogerse a ella (las más de 500.000 familias desahuciadas en España en seis años no aparecen recogidas en este texto), sino especialmente para la Banca. No porque le ofrezcan concesiones que les beneficien, sino porque les ofrece cobrar (menos) y seguir adelante sin pagar por una estafa histórica difícil de igualar. Una denominación como segunda oportunidad que parece recalcar en exceso lo de nueva oportunidad para la gente, como si las personas fueran responsables de la situación. Una concesión que, reitero, desprecia todos los factores estructurales y coyunturales del contexto. Porque, señores del PSOE, no es una crisis ni un error del hipotecado. Es una estafa llamada capitalismo. SU capitalismo. El que le ha costado la vivienda a más de 500.000 personas y sus familias.

Y es que como el propio texto señala el principal Objetivo es “Parar los desahucios” (algo que compartimos, aunque prefiramos términos como combatir los desahucios y, sobretodo, hacer justicia). Un Stop desahucios que se complementa con la siguiente frase: Establecer nuevas condiciones para que se pueda hacer frente al pago de la deuda. Seguir pagando la deuda pero nunca cuestionar la legitimidad ni la cantidad de dicha deuda.

Porque la propuesta es, sin lugar a dudas, la mejor que los partidos del régimen han hecho nunca. Eso no lo cuestionamos. Pasan de ser servidores de la Banca a intentar ser árbitros entre partes. Pero eso es todo, árbitros. Ofrecen nuevas condiciones para la dación en pago e incluso la aparición de alquileres sociales, pero siempre mediando entre las partes. NO hay palabras de condena a la Banca, ni hay una denuncia de estafa masiva como todos y todas los que hemos pasado tiempo junto a gente que ha padecido o está padeciendo un desahucio sabemos.

Compartimos las medidas sobre la Tasación y los préstamos futuros (aunque ahora el menor de los problemas sea la futura regulación hipotecaria), igual que es positivo que acepten y aumenten las posibilidades de la Dación en pago y los casos de bloqueo de ejecuciones hipotecarias en base a criterios de renta familiar e ingresos. Pero no combate ni castiga la estafa. Y no es por ser reiterativo, es por recordar cada uno de los casos directos que he conocido y que no son nada comparado con los casos que han tratado de manera directa los compañeros de las diferentes PAH.

Y ahí llegamos a las dos principales limitaciones del texto propuesto que tanto cabrean (me baso siempre, reitero, en el texto que el PSOE ha colgado en su web):

La primera es sencilla: Sólo actúan realmente sobre aquellos bancos y entidades intervenidos por fondos públicos. A ellos les obligan a negociar y a aceptar la dación en pago. Sólo a ellos. Y esto es, precisamente, una muestra de las limitaciones de la concepción política del PSOE, negándose por todos los medios a intervenir o regular el sistema bancario español más allá del maquillaje oficial europeo. ¿Tenemos acaso dos tipos de ciudadanía y de derechos colectivos? ¿Se puede diferenciar al sujeto que ha sido estafado por la mala praxis denunciada colectivamente por jueces españoles y europeos? ¿Por qué una persona tiene más derechos que otra a optar a la dación en pago en base de que entidad bancaria es la dueña de su vida y su futuro, atada por contratos que nunca debieron redactarse?. Es el problema de actuar como árbitro neutro en vez de como representante de los derechos de la ciudadanía. Máxime cuando resulta un árbitro tan casero que en todo el primer tiempo no ha visto ninguno de los 500.000 penalties cometidos por el otro equipo.

Porque esa es la segunda cuestión importante a destacar: ¿Qué ocurre con esas 500.000 ejecuciones hipotecarias ya padecidas mientras el PSOE se negaba a respaldar cualquier cambio en una Ley de 1909, señalada por los jueces como extremadamente agresiva y beneficiosa para la banca? Qué ocurre con ellos: Nada. Perdieron el partido. Sólo se les menciona una vez en el documento explicativo de medidas, y es en la comparación negativa respecto de las 250.000 personas que evaluan en riesgo de desahucio. El PSOE actúa para que esas 250.000 personas no sigan el camino de las 500.000 anteriores. Estas no son salvables ni sujeto de actuación por lo visto (o el psoe no nos explica como hacerlo).

No son dos limitaciones baladí. Son dos cuestiones clave que explican porque el texto del PSOE es una respuesta improvisada a la gravísima situación que padecemos. Hecha al margen de la ciudadanía y, especialmente, de la ciudadanía afectada y organizada con quien no cuenta. Necesitado urgentemente de un lavado de cara ha sacado una propuesta estrella que inunda los medios de comunicación, que intenta mostrar el lado izquierdo de la cara del partido que lleva años desaparecido. Pero aunque me alegre por cualquier mejora yo, simple y llanamente, NO PUEDO AGRADECERSELO. No puedo agradecer que un partido político tan importante descubra ahora que la esclavitud moderna y el genocidio social de los desahucios son malos. No puedo agradecer que descubran ahora este drama y que encima no miren a la cara de la gente que los padece, olvidando a todos y todas que ya han sido desahuciados.

No puedo aplaudir una medida que no condena el sistema. Que sigue distinguiendo entre entidades bancarias y que sigue sin cuestionar realmente las prácticas seguidas. Una norma que muestra la impotencia de los gobiernos liberales que ni siquiera son capaces de regular toda la banca. Una norma que llega tarde y mal. Y que es peor que todas las normas bloqueadas por el PSOE desde hace años.

¿Quieren tener aún un mínimo de decencia? Firmen la ILP. Sientense en sus bancales y voten a favor cuando se debata en el Parlamento.

No les hemos pedido que nos hagan más tolerable la esclavitud. Hemos pedido justicia y dignidad. Hemos pedido acabar con la estafa. Hemos pedido que los millones de personas afectados directa e indirectamente desde hace años tengan vías para recuperar su vida.

En la lucha de clases no hay árbitro. Porque al final siempre juega en campo de quien más le paga.

El discurso de clase

Realmente tenemos miedo de usar las palabras. Y realmente es fácil pensar que nos han ganado esa batalla. Hablamos pero no decimos, no transmitimos. En cambio, el lenguaje práctico parece haberse convertido en un monopolio de nuestro proyecto antagónico.Vivimos en una sociedad donde podemos leer titulares como “Decepción Popular por los resultados en Andalucía”. Y no en un periódico de derechas, sino en uno de esos que teóricamente se ubican en el otro espectro. Por lo visto la palabra popular también la hemos perdido, y ya se asimila directamente a la principal fuerza de derechas de este país. No le hace falta el término partido en el enunciado. De tanto machacarnos con ello se han quedado con ella.

Es difícil de entender. Es, incluso, chocante y asombroso. Tu propia madre descarta tus planteamientos y tus palabras porque son esas cosas de rojos (que por definición han de ser malas), pero, en la misma conversación, ella te sorprende haciéndote propuestas que sólo caben dentro de un programa radical de Izquierdas, basadas en una intervención estatal de la economía y los beneficios, en una regulación estatalista de la economía que muchas personas a diario expresan como solución. Eso si, siempre con sus propias palabras.

Frente a ello muchxs de nosotroxs vivimos en una paranoia doble: atenazadxs por el miedo a utilizar una expresión “inadecuada” o “radical”, por un lado; recitando de memoria, cuando la dejamos escapar, toda nuestra teoría política y económica clásica como quien recita en misa, por el otro. O tenemos miedo de hablar o hablamos para nosotrxs mismxs. Nos encerramos en nuestra cúpula de cristal intelectual (no por nada somos una de las organizaciones con un mayor peso de intelectuales de todo el Estado) y desde allí extendemos recetas mágicas y clásicas completamente válidas para el enfermo. Sólo que éste no se quiere tratar. Han convertido nuestras propuestas en utopías peyorativas, mientras transfiguraban sus propuestas radicalmente reaccionarias en soluciones prácticas y necesarias. No es que lleven razón, no es que les haga falta tener razón. Sólo necesitan convencer al enfermo. Y, mientras nosotrxs estábamos encerrados en las Bibliotecas, ellxs estaban en la puerta de cada consulta entregándolos panfletos mágicos de curanderos que habían sanado a miles de personas en horizontes lejanos.

¿Desapareció entonces el discurso de clase? No, un discurso así nunca puede desaparecer mientras exista la realidad de clase. Y esta es hoy más evidente que nunca. Pero nos hicieron una jugarreta muy jodida. Seguimos hasta la extenuación creyendo en un axioma que resulto erróneo: el contenido prima sobre la forma. Y al final resulta que podemos utilizar la forma para introducir cualquier tipo de contenido. Es más, podemos romper la relación de coherencia entre contenido y forma, podemos utilizar una forma (popular, libertad, igualdad, democracia…) para introducir socialmente el contenido concreto que deseamos, aunque éste sea la negación dialéctica de la forma. Mientras, lxs otrxs, (o sea nosotrxs) siguen quemándose las cejas escribiendo sobre el contenido, analizando la realidad, buscando respuestas teóricas…, apartadxs en su rincón temerosxs de que alguien les rechace por hablar de clase, por hablar de Marx, por hablar de Socialismo (del de verdad, no del de coña). Apartadxs y aisladxs estamos tan a la defensiva y tan calladxs que acabamos estallando en un bar, citando un párrafo del Capital para explicar la última fluctuación especulativa de la Bolsa, convertidxs en él o la friki marxista que pide otra cerveza para explicar la realidad desde un mundo diferente.

Vivimos en la jodida pesadilla Marxiana de la pauperización progresiva del Proletariado, del incremento de la bipolarización de la contradicción básica capital-trabajo, del desarrollo más extremo del capitalismo oligopolista y, crecientemente, monopolista. Maldita sea, es imposible no asumir algo tan sencillo como eso: Marx tenía razón. Las clases existen. Y una de ellas está realizando la mayor ofensiva de su historia, mientras la otra parece esperarla únicamente armada con la inevitabilidad de la dialéctica histórica que, desde las bibliotecas y los documentos, volverá marxistas y protagonistas de la clase proletaria a todas las personas que tan lejos se encuentran.

Desde hace años hemos vivido la redistribución directa de la renta estatal a favor de las rentas empresariales (hoy mayores que las salariales en el conjunto del PIB, por primera vez desde el franquismo); hemos observado políticas multimillonarias con dinero público de subvención de la banca, la contratación precaria y el despido (acentuadas aún más con la reforma, pero no creadas por esta); un IRPF despreciable en comparación con otros países, junto a un incremento progresivo de los impuestos indirectos; una destrucción planificada de los servicios sociales acompañada de su privatización; una completa permisividad ante el gran fraude fiscal que alcanza ahora su culminación última con la amnistía planteada; una conceptualización progresiva de las personas paradas y de las trabajadoras como negativas, criminalizadas o sospechosas, donde ellas son la última respuesta a su despido; una peyorativización total de la política (la nuestra, la de todos) y el sindicalismo; una generalización del individualismo como motor de comunicación política, social y económica; y una hegemonía del discurso conservador y reaccionario como actual y moderno. No lo analizo, sólo lo enumero. Ya hemos hecho miles de análisis.

Frente a ello seguimos ancladxs. Por no haber cambiado el lenguaje, la forma, ni siquiera hemos sido capaces de introducir en él planteamientos revolucionarios del ecologismo y el feminismo que, poco a poco, y con miles de resistencias hemos incorporado a nuestro contenido. Hemos sido capaces de transformarnos, de releernos, de actualizarnos y volvernos no sólo anticapitalistas sino también, y como expresión de ello, feministas y ecologistas, entre otras cosas y siempre con resistencias. Peleándonos por actualizar nuestro contenido ni siquiera nos hemos preocupado de la forma.

Pero el discurso de clase continuaba existiendo. Ellxs lo saben. Llevan años introduciendo en nuestra vida diaria su contenido. No tenían la razón así que optaron por la estrategia del mito, de la generalización popular de una falsa realidad. Forma cercana, contenido escondido. Son una clase social. Estamos enmedio de la batalla más tremenda de la Lucha de clases en muchos años. Porque compañerxs Marx tenía razón. En ello y en sus tesis sobre Feuerbach: “Hasta ahora los filósofos se han ocupado de comprender al mundo. Ha llegado la hora de transformarlo”. Pues resulta que la otra clase también sabe leer. Y a veces escucha al gran pensador alemán mucho mejor que nosotrxs.

Ha llegado la hora de transformar nuestra forma. Ha llegado la hora de volver a aprender a hablar. Ha llegado la hora de comunicar nuestro contenido. Estamos en un mundo 2.0, donde no podemos pensar que nuestros compañerxs por definición conceptual van a seguirnos si no hablamos con ellxs en la calle, en el bar, en las tiendas, en el metro. Y hablar no significa imponer sobre ellxs el peso de la historia, sino escuchar, empatizar, pedagogizar, acompañar y aprender.
Ha llegado la hora de la lucha de clases. Ha llegado la hora de cambiar de frase en la máxima marxista. Resulta que hace años que ellxs están en esa guerra, en esa lucha. Y nosotrxs la seguimos perdiendo.

Ha llegado la hora de transformarlo.

La iniciativa NoLesVotes.com

Navegando ayer con toda mi maldad y alevosía, propia de los antisistema comeniños y destructor de la Patria, por una página de enlaces a videos de series y peliculas, para así poder garantizarme un lugar eterno en el infierno, encontre el siguiente enlace NoLesVotes.com. Su mensaje es claro y directo:

El próximo 22 de mayo, los ciudadanos españoles están convocados a las urnas para votar a sus representantes públicos en todos los ayuntamientos y en algunos parlamentos autonómicos. Los representantes elegidos tendrán a su cargo la gestión de miles de millones de euros durante un periodo de cuatro años, razón más que suficiente para extremar las precauciones de los votantes: a lo largo de los últimos años, el nivel de corrupción en la política española se ha disparado de manera alarmante en todo el arco parlamentario. PSOE, PP y CiU son las tres formaciones políticas que han pactado para resucitar la ley Sinde en el Senado, una ley que permite censurar Internet por vía administrativa, sin una intervención judicial que garantice la tutela efectiva de los ciudadanos. Al juez que deba validar el cierre le estará vedado analizar el fondo del asunto, esto es, la vulneración de derechos de propiedad intelectual o la posibilidad de producir un perjuicio patrimonial por parte de la página web cuya clausura se solicite. La ley Sinde crea un “agujero libre de jueces” donde la decisión la toma una comisión administrativa nombrada por el gobierno, para evitar lo que hasta el momento venía ocurriendo: que los jueces no daban la razón a las reclamaciones de la industria de los contenidos. La ley Sinde es ineficaz. No aborda una reforma integral de la legislación de propiedad intelectual, único camino para favorecer la justa retribución de los creadores y artistas en el marco de unasociedad de cultura digital. Aún así, y a pesar de la oposición de una parte importante de la sociedad incluyendo creadores y artistas, PSOE, PP y CiU votaron a favor de ella. Pesaron más las presiones de gobiernos extranjeros y de grupos minoritarios que el interés social. Pero no todo es culpa de nuestros representantes: nosotros les hemos elegido, por acción u omisión. Desde Nolesvotes.com consideramos que PSOE, PP y CiU han faltado a su principal obligación con la ciudadanía: defender la Constitución que juraron o prometieron acatar. La ley Sinde somete Internet a una legislación excepcional, con grave merma de los derechos a la libertad de expresión e información y a la tutela judicial efectiva, posibilitando un mayor control político de la red. Tu decisión es importante. No te pedimos el voto para ningún partido concreto, ni que votes en blanco, ni que te abstengas, sino que te informes para comprobar que existen alternativas contrarias a la ley Sinde en todo el espectro ideológico. Te pedimos que defiendas la libertad en la red con tu voto, no apoyando a aquellos que con sus actos se han hecho claramente merecedores de un voto de castigo. El próximo 22 de mayo, NO LES VOTES.”

El éxito de la página parece espectacular. Está presente además en Twitter, Facebook y Tuenti pero, en concreto, es en esta página donde en dos días han recibido más de 170.000 visitas, además de contar ahora mismo con casi 1000 comentarios.

Feliz por la iniciativa ciudadana emprendida (evidentemente comparto la apreciación de crítica contra CIU, PSOE y PP por su posición en la Ley Sinde) no dejo de tener un regusto amargo al leer gran parte de los comentarios. Primero porque lo que debería ser una condena absoluta de las posturas de estos partidos deviene en condena absoluta de todos los partidos ¿?. Segundo, porque cuando alguien esquiva la condena es para suponer que los otros actuarían igual en la misma situación. Tercero porque el pesimismo hace que la mayor parte se decante por la abstención o el voto nulo o en blanco, aunque estos, a día de hoy, sean realmente inútiles como herramienta para alterar el sistema (O vencemos en su sistema de farsa democrática o lo tumbamos al estilo egipcio y latinoamericano, pero con no ir a votar no solucionamos nada).

Soy, ciertamente, defensor de mi organización pese a todos los defectos que posee y que podrían darme tinta para escribir algún post muy muy largo. Nunca he negado los errores de IU o de EUPV, igual que nunca he negado los míos, pero si de algo me siento orgulloso es de poder decir que esta organización, pese a esos defectos, ni es igual a los demás ni trabaja para si misma. Nosotr*s hacemos política, perdón, Política. Diaria y en la calle. Y de eso si que estoy orgulloso como para tolerar que el pesimismo permita identificar a sus delincuentes con mis compañer*s.

Existen miles de razones para no votar a estos tres partidos. Miles. La controvertida Ley Sinde y el mismo hecho de que esta persona pueda ocupar semejante carga de responsabilidad política habiendo mostrado de manera evidente sus incapacidades, es una de ellas. Pero ni mucho menos la única.

Si existe una razón poderosa para NO Votarlos es, ante todo, que nos estan jodiendo la vida. Que con la excusa de que no pueden hacer nada ante el mundo, la globalización y los mercados, resulta que no paran de hacer cosas SIEMPRE en contra nuestra, es decir, en contra del 98% de la población de este País. Así que compañer*s me sumo plenamente a esta campaña, pero añadiría simplemente No les votes por la Ley Sinde, no les votes por la Reforma Laboral, No les votes por su permisividad con el fraude fiscal, No les votes por destruir la sanidad, la educación y la banca pública, No les votes por mentirte y engañarte. No les votes por sus acuerdos con potencias extranjeras para violar los derechos humanos de personas españolas y extranjeras. No les votes por sus guerras ilegales. No les votes porque no saben ni cuanto vale un cortado.

Simplemente No les votes.

Pero no hagas la estupidez de quedarte en casa porque ell*s, precisamente ell*s te digan que todos son iguales.

La ausencia de acción nunca es revolución, sólo comodidad.

 

Cuanto dinero te van a quitar con el acuerdo de pensiones

Una entrada superinteresante en el blog de ciudad futura. Un cálculo sobre el coste sobre nosotr*s de la innecesaria y falaz reforma de las pensiones que, no es por nada, camina paralela a la privatización de las cajas españolas.

Cuánto dinero te van a quitar con el Acuerdo sobre Pensiones « CIUDAD FUTURA.

http://www.escolar.net/MT/archives/2010/12/¿y-las-pensiones-privadas.html

Las revoluciones son cosa del Tercer Mundo

O al menos así debe quedarnos claro. No hay lugar para dudas. El País, Público, El Mundo, la Ser, TVE… todos los medios nos lo dejan claro. En el Tercer Mundo Mundial se está produciendo un movimiento de derrocamiento de los “nuevos” dictadores (dícese nuevos porque es muy importante señalar como las actitudes de ellos en las últimas tres semanas han provocado que dejen de ser aliados democráticos de Occidente para convertirse en Dictadores antiguos. Esa maravillosa relación entre el ser y la idea donde no son dictadores hasta que EL País decide que lo son). Unos movimientos prodemocráticos para equipararse a nosotr*s que sólo pueden llenarnos de comprensión y simpatía, ya que puede permitir al Tercer Mundo incorporarse a la verdadera senda de la civilización, una vez que coloquen en la calle unas urnas de cristal donde cada cuatro años coloquen un conjunto de papeles con nombres, personas que pueden prometer lo que quieran porque luego no tienen ninguna obligación de conseguirlo. Egipci*s, tunecin*s y demás están a punto de conocer la verdadera felicidad.

Porque la esencia de la felicidad es esa. La civilización es así, la verdadera civilización. Por eso nunca puede ocurrir una revolución en España. Porque nosotr*s ya hemos alcanzado la perfección del sistema más perfecto y conocido en la Historia Humana. Hemos de mirar con simpatía y alegría esos movimientos (y, sinceramente, lo hacemos). Pero es de retrógrados radicales antisistema, antiespañoles y antitodo soñar con repetirlos e imitarlos. Esto No es el Tercer Mundo, nos lo recuerdan todos los días.

Aquí no existe un completo inmovilismo en el poder, donde todos los gobernantes parecen lo mismo y siguen un mismo plan económico desde hace más de treinta años, siempre sometidos a los intereses prioritarios de EE.UU. No, esto es España. Aquí no existe un sistema electoral que sistemáticamente conduce al fraude de la voluntad y soberanía ciudadana, alterando los resultados reales para garantizar un falso sistema de turno. No, esto es España. Aquí no existen Jefes de Estado que heredan sus cargos directamente de asesinos. Aquí no existe un poder económico decisivo que gobierna todas nuestras decisiones en favor de unos pocos, con un continuo retroceso del peso salarial en el PIB. Aquí no existen camarillas de intereses que privatizan sistemáticamente todos los recursos públicos en manos de amig*s. Aquí no hay casos de corrupción generalizada en el sistema político. Tampoco tenemos estructuras sindicales subvencionadas y directamente situadas al servicio del poder. No conocemos el significado de la pobreza y el desahucio, ni tenemos tasas altas de paro juvenil que obligan a las actuales generaciones a vivir peor que sus padres y abuelos. No sabemos lo que es el fanatismo porque somos casi un estado laico, bueno Aconfesional, pero nuestra Iglesia y religión mayoritaria abunda en las declaraciones directas de respeto a la democracia, la pluralidad y el conjunto de las personas. No vivimos la difusión generalizada de pensamientos fanáticos porque ninguno conocemos canal alguno de televisión que practique de manera sistemática la mentira y la difusión del fanatismo. Mujeres y hombres son plenamente iguales, salvo ligeras anécdotas de asesinatos, discriminaciones, diferencias salariales mínimas del 23 por ciento y quizás, sólo quizás, la pervivencia de algún discurso social y cultural machista y discriminatorio. No, esto es España y por tanto incomparable. No tenemos ese culto por la violencia y la sangre, ese desprecio por la vida ni poseemos fiestas sangrientas públicas de asesinato de personas, ni, por supuesto, de tortura y crimen planificado de animales como si fuera un espectáculo cultural a enseñar a nuestr*s jóven*s. Aquí la justicia es igual para tod*s, y nadie se escapa de un sistema judicial independiente y justo, donde ni el dinero ni los amig*s pueden ayudarte a escapar de una justa sentencia. Aquí todos y todas contribuyen en base a su capacidad económica al sostén de un sistema público y social cada vez más amplio y mejorable, sin permitir estructuras internas de paraíso fiscal, y creando un sistema económico donde se prime el trabajo y la inversión en vez de la estafa y la especulación.

No, esto es España, y como El País, Público, la Ser, el Mundo, Intereconomía… y todos los demás medios nos anuncian, no se me ocurre NADA que permita comparar los casos.

Porque las revoluciones son propias del Tercer Mundo, de los que realmente tienen motivos para quejarse. Y como nosotr*s no somos tercer mundo porque somos occidente no podemos plantearnos ni tan siquiera el paralelismo.

O quizás, al final, lo que ocurre es que somos simplemente gilipollas. Todos y todas.

 

 

Bolonia, la falsa izquierda y la izquierda engañada

Importada desde mi antiguo Blog: Fecha original publicación Abril 2009. También fue publicada por la revista del CAT

O porque mil mentiras repetidas mil veces no se convierten en una sola verdad.
Vivimos tiempos difíciles. No sólo por padecer una de las peores crisis económicas que la mayor parte de la ciudadanía recuerda. Sino también por la grave crisis social y política que la acompaña. Durante años hemos vendido nuestros derechos, nuestra democracia, nuestra participación… a cambio de la promesa de crecimiento económico infinito. Fascinados por el aura de triunfo inexorable del capitalismo, renunciamos a hacer preguntas, y sobre todo renunciamos a tener respuestas, aceptando que otros las tendrían por nosotros y nosotras.
Hoy en cambio, las preguntas se agolpan en periódicos, programas de radio y televisión, cafeterías, bares, autobuses… Toda la ciudadanía espera alguna respuesta que ofrezca una salida a la situación donde se nos ha conducido y adonde nos hemos dejado llevar. El problema es que el monopolio mediático de las respuestas sigue en manos de aquellos que nos han negado durante años el derecho a discrepar y que son los últimos responsables de la situación que padecemos.
Pero, paradójicamente, Bolonia es el único tema en el que los dos partidos mayoritarios parecen tener respuestas. Siempre las mismas y nunca contestando a las preguntas que la sociedad les hace. Pero tienen respuestas. Y, al mismo tiempo, esta cuestión es también la única de actualidad que posee detrás un movimiento social mayoritario y activo que recorre todo el Estado.
Pero ¿Qué es Bolonia? En base a las respuestas que nos dan, el proceso de Bolonia es una necesidad irremediable para la supervivencia de nuestra Universidad, es una obligación que no podemos esquivar, algo que ofrecerá una mejor adaptación de los y las estudiantes a nuestro mercado laboral. Un proceso de unificación de títulos en más de cuarenta países europeos, que permitirá avanzar más homogéneamente a las diferentes economías del continente, garantizando la libre circulación del conocimiento y la movilidad europea universitaria. Además, si se quiere también creer, es un proceso social, que no va a alterar el mundo universitario, que derivará automáticamente en una mejora de la calidad, y que permitirá una imbricación mayor entre Universidad y empresa al servicio del conjunto de la Sociedad. El problema, para nosotros, es muy sencillo. A partir de esta formulación genérica desaparecen todas las respuestas. A partir de aquí todo lo que existe públicamente es una invitación a tener fe.
No obstante, dejemos clara una idea: Bolonia no es, ni de lejos, lo que esa formulación genérica ofrece. O lo que es peor, lo es en lo peor y nunca lo será en lo mejor. Ante todo Bolonia es una iniciativa europea, si, igual que lo ha sido Bolkestein, la directiva europea de las 65 horas, la directiva retorno y el Tratado Constitucional Europeo. Y lo es porque, igual que todas las anteriores, se construye a espaldas de la sociedad y se intenta imponer a ésta. El llamado proceso de Bolonia, simple en su definición y complejo en su aplicación como estamos observando, es en este sentido heredero de la misma tradición neoliberal que marcó la aparición de esas otras directivas. Y responde a los mismos objetivos: mayor flexibilidad laboral, trabajadores a la carta, responsabilidad nula de las empresas, economía por encima de sociedad… No olvidemos, además, que la Educación es, casualmente, el gran espacio público aún no conquistado ni dominado mundialmente por la economía privada.
Bolonia o, como algunos defienden más correctamente, la sombra que viene con ella es una de las últimas ofensivas preparadas desde la Estrategia de Lisboa de 1998, que tiene como objetivo central convertir a la economía europea en la más competitiva del mundo, dentro del contexto de desarrollo pleno mundial del neoliberalismo que vivimos en esos años. En ese sentido podemos ser muy claros, y a partir de ahí la gente puede escoger sin problema su ubicación: Si, Bolonia es un proceso que originará una Universidad donde los valores de competitividad alcanzaran un carácter rector del estudio, por encima de otras cuestiones como la misma formación, la calidad o la cooperación entre estudiantes. Al mismo tiempo creará una Universidad más rentable económicamente, en una continua imbricación con la empresa que derivará en la puesta de recursos públicos al servicio de las empresas. Tendremos también una mayor capacidad de adaptarnos al mercado de trabajo actual, ya que este mercado se basa cada vez más en la flexibilización de horarios y la libertad de despido, dentro de un nuevo discurso social donde el trabajador aparece como el culpable último del problema de la empresa, nunca la gestión. Seremos más flexibles, con menos derechos al estar peor formados y con menos capacidad de respuesta. Tendremos una teórica mayor movilidad europea aunque simplemente sea por esa realidad de inestabilidad profesional que el futuro nos abre. Y habremos dado un paso más en la construcción de este sistema neoliberal que tantos beneficios esta dispensándonos.
Porque, reiterémoslo, Bolonia no es sólo lo que se nos dice. Bolonia es también la estrategia Universidad 2015, ya colgada en la web del Ministerio y que marca un paso más hacia el debilitamiento progresivo de la Universidad pública. Bolonia es el Tratado constitucional europeo, convertido ahora en tratado entre estados para obviar la voluntad ciudadana. Bolonia es la estrategia de Lisboa, y se complementa con la Directiva Bolkestein y los intentos de crear Jornadas de 65 horas.
Y lo que no podemos soportar es que se utilicen argumentos de los y las estudiantes para intentar imponer una reforma. El proceso de Bolonia NO es una renovación pedagógica, ya que una renovación y un cambio en la Universidad llevamos décadas demandándolo desde todos los espacios que hemos ocupado. Tampoco es una mejora de la calidad y la formación universitaria. Los nuevos planes de estudio, las nuevas titulaciones de grado no sólo no mejoran sino que empeoran la formación recibida por millones de estudiantes. Oponerse a este proceso no es convertirse ni en anti-europeo ni en reaccionario conservador de una institución que necesita cambios. Somos los y las estudiantes los que más veces hemos pedido construir otra Universidad y no hacerlo solos, sino implicando al conjunto de la sociedad, para que sea una Universidad de todos y todas y no una herramienta más del sistema neoliberal al servicio de unos pocos. Y somos a los que nunca se ha escuchado. Esa es la demanda central del movimiento estudiantil, de la que parten todas las demás.

¿Por qué? Porque Bolonia es ante todo una mentira bien construida ante la cual gran parte de la izquierda de este país ha mostrado incapacidad de respuesta (otra gran parte hace mucho que dejó de ser Izquierda, porque hace mucho que renunció a transformar cualquier realidad). Se nos presentó hace 10 años como oportunidad. Entonces quizás pudo llegar a parecerlo, inclusive a serlo. Hoy en día sólo es una estafa más de la oferta y el proyecto neoliberal.
Mientras que se pone el grito en el cielo por los pactos políticos con la derecha española en comunidades como Navarra o el País Vasco, estamos completamente tranquilos ante un proceso que se inicia con el respaldo de la derecha europea. Atacamos y criticamos todos los excesos neoliberales que nos han llevado a la situación actual pero creemos que la oferta educativa de ese neoliberalismo es la mejor posible para nuestras sociedades. Pedimos que se escuche la voz de la ciudadanía en todos los temas relevantes pero ante la multiplicación de encuestas donde los detractores del proceso superan a los partidarios, y, lo que es aún más grave, donde los desconocedores los quintuplican, nos quedamos callados. Exigimos movilización social para transformar la realidad y cuando esta llega desde miles de estudiantes les damos la espalda y aceptamos para ellos la carga peyorativa (y a veces física) de “anti-sistemas” o “radicales”. Es hora de plantearse donde queremos estar.
Hace unos pocos meses se celebró un debate en la UV entre estudiantes y equipo rectoral. Una de las intervenciones concluyó con una serie de preguntas al rector que éste nunca respondió. Las cuestiones planteadas eran sencillas. Simplemente planteábamos si la nueva reforma haría más pública a la Universidad, si garantizaba que continuará siéndolo, si preparaba y formaba mejores titulados, si ofrecía mejores perspectivas laborales, si ofrecía mejores perspectivas para una verdadera igualdad de oportunidades para todos y todas independientemente de su situación económica y familiar, si contemplaba medidas transversales destinadas a combatir las desigualdades que existen en su seno y en el de la sociedad, como la que continua siendo la de género o la de ser inmigrante. Si iba a contribuir a una mejor defensa y promoción de la cultura y la lengua de este país… En definitiva si con ella la Sociedad se iba a sentir más partícipe o no de su Universidad, y si esta se iba a acercar más a ella. De quién iba a ser nuestra Universidad.
No llegó ninguna respuesta. No se nos dio ninguna respuesta. Para Nosotros y Nosotras, desde una izquierda real y transformadora, que no puede mirar para otro lado, no queda más lugar al engaño. Sabemos donde se ubica la izquierda falsa, la que desde 1977 ha construido la mayor estafa política e ideológica de nuestra historia. Pero seguimos confiando y trabajando desde la Izquierda. Por eso, si negarse a aceptar una reforma que no puede responder a las preguntas mencionadas. Si oponerse a una reforma que se entronca con todas las medidas neoliberales europeas de los últimos años, promocionada tanto por Rajoy y Aznar como por Zapatero. Si oponerse a aceptar la imposición de un nuevo modelo universitario sin escuchar a los discrepantes pero tampoco a los que desconocen el proceso. Si todo eso significa ser anti-sistema y radical nosotros y nosotras somos anti-sistema y radicales. Y seguiremos en la calle con todos y todas aquellos que demandan una Universidad Pública, de calidad, que garantice un libre e igual acceso de oportunidades y que este al servicio de la sociedad antes que de la Economía.
Porque somos y seremos alter y anticapitalistas. Porque vivimos y conocemos la realidad capitalista. Y por eso no podemos compartir su modelo de universidad.
Jose Manuel Sanz Molinero
Coordinador JEUPV
Miembro de Acontracorrent-JEUV
Ex-Claustral y antiguo portavoz de Acontracorrent Universidad
Profesor-Becario en el Dpto. Hª Contemporánea-UV