Debates en Radio Klara 2013

Os dejo aquí la recopilación de mis participaciones en el programa Lliure Directe durante el año 2013:

04.01.2013: Violencia de Género, Justicia y Suspensión del Concierto Nazi en el BlackNote. Además de seguir recordando al compañero #Alfonlibertad

http://www.ivoox.com/divendres-tertulia-04-01-13_md_1688460_1.mp3″

15.02.2013: Hablamos sobre la primavera valenciana, la ILP, el derecho a la vivienda, el liderazgo y unos breves comentarios sobre el maquillaje Talegón para la izquierda que no se encuentra porque no sabe donde buscarse

http://www.ivoox.com/divendres-tertulia-15-02-13_md_1792530_1.mp3″

15.03.2013: Hablamos del Papa, de la sentencia sobre desahucios de la UE, de Dolors Carrasquilla y, por supuesto sin miedo, de los líos de IU-CM con el IRPF

http://www.ivoox.com/divendres-tertulia-08-11-13_md_2536735_1.mp3″

12.04.2013: Debatiendo sobre Camisetas y oportunidad, II República, Decreto antidesahucios Andaluz… Y recordando que hace veinte años que nos robaron a Guillem Agulló
http://www.ivoox.com/divendres-tertulia-12-04-13_md_1947090_1.mp3″

31.05.2013: Hablamos de la Troika, de la Huelga General en Euskal Herria…

http://www.ivoox.com/divendres-tertulia-31-05-13_md_2093858_1.mp3″

19.07.2013: Escuchamos y hablamos de la rueda de prensa de la exigencia de libertad para las cuatro detenidas el 18J. Y hablamos del insportable lastre de la corrupción

http://www.ivoox.com/divendres-tertulia-19-07-13_md_2227533_1.mp3″

20.09.2013 Hablamos del nuevo crimen gubernamental, también llamado reforma de pensiones; y de la orden de captura de cuatro torturadores franquistas

http://www.ivoox.com/divendres-tertulia-20-09-13_md_2377988_1.mp3″

08.11.2013 Triste día, obligados a hablar del cierre de RTVV

http://www.ivoox.com/divendres-tertulia-08-11-13_md_2536735_1.mp3″

27.12.2013: Día variado: Discurso-burla de Juanca, Congelación criminal del SMI, tarifazo eléctrico y pasión retrógrada de Gallardón sobre la nueva no-ley de IVE

http://www.ivoox.com/divendres-tertulia-27-12-13_md_2675011_1.mp3″

Al final Marx no mentía

(Artículo de opinión publicado originalmente en SPQ, a quienes agradezco sinceramente el espacio de expresión)

Hace tiempo leí un tweet de mi amiga Paula muy revelador:

Paula #RTVVNoEsTanca  PaulaRuMar  en Twitter

 

Y esa es la realidad, pero no la sorpresa. Llevamos años condenados a escuchar un único mensaje sobre el mal y el bien, un discurso oficial de sacralización del liberalismo como promesa de futuro y bienestar que nunca se sostuvo sobre ninguna realidad, sino sobre una inmensa maquinaria de propaganda que redujo todo a un pensamiento único, oficial y hegemónicamente aceptado.

Mientras tanto el mundo se comportaba, especialmente en lo económico, como Marx había explicado hace ya casi doscientos años: La riqueza crecía aparentemente, pero cada vez se repartía peor. Los beneficios de épocas de supuesto crecimiento se construían sobre el endeudamiento y el falso sueño americano de la inmensa mayoría de la población occidental. Y ahora los nuevos beneficios de la crisis se materializan en la destrucción de ese sueño y en la transferencia de los fondos de millones de personas hacia los mismos, auténticos y únicos beneficiarios de la expansión anterior. Hemos sostenido su beneficio en nuestra aparente riqueza y lo volvemos a hacer en nuestra innegable pobreza.

El capitalismo y el sistema de mercado son sencillos. Muy sencillos. Se basan única y exclusivamente en el incremento del beneficio, mediante la vía que sea. Las personas nunca hemos sido el fin del sistema, porque no somos ni producto ni beneficio, sólo sujetos de extracción de  plusvalía. El único objetivo es ese incremento y para garantizarlo el sistema no dudará en aprobar la ejecución de personas, la muerte en vida de millones de ellas, retirándoles la tarjeta sanitaria, desahuciándolas, recortando todo el sistema social, condenándolas a la ignorancia y a la pobreza mediante el servilismo de los mercenarios oficiales –que sustituyen en los partidos del régimen a los políticos– que aprietan el si en sus escaños. Nuestros derechos sólo poseen valor de cambio, perdiéndolo cuando dejan de sostener ese beneficio.

Nos empujan a la esclavitud. Nuestros niveles de dependencia del sistema son absolutos. No tenemos apenas vías de supervivencia, oscilando cada vez en mayor número entre la marginalidad y la pobreza extrema o la supervivencia ajustada de una pobreza menor. Esa es la sencilla realidad capitalista: la mayoría somos cada vez más pobres y lo venimos siendo día a día desde hace años, aunque sea ahora la primera vez en mucho tiempo que muchas personas asumen su realidad y abandonan el falso reflejo del sueño liberal. Mientras y paralelamente la minoría es cada vez más rica y más minoritaria. Nunca, absolutamente nunca, ha habido una concentración de riqueza semejante en tan pocas manos. Nunca. Ni siquiera cuando no existía ni la democracia ni la ciudadanía, cuando la esclavitud o el sistema feudal eran la norma, se dieron estas concentraciones tan espectaculares de riqueza. Reiterémoslo: nunca ha habido tanta pobreza en el mundo, ni tanta hambre, ni tanta desigualdad. Y ello en un momento en que producimos más que nunca y tenemos mayor capacidad tecnológica que nunca.

Marx al final no mentía. El Capitalismo sólo se sostiene sobre un beneficio infinito, sobre un ansia imposible de frenar. Nunca ha tenido como fin la persona, sino el beneficio. Es su Dios y su razón de ser. Y ello sólo se construye consiguiendo que las personas sean cada vez, cada día y cada vida más pobres.

Los Comunistas no te van a quitar nada porque no tienes nada. Todo es un préstamo de un sistema que no dudará en recuperarlo en cuanto lo necesite para incrementar su beneficio. Y no podrás acabar nunca de pagar los intereses.

Porque tú no eres más que una herramienta para obtener beneficio.

Y es imprescindible que lo entiendas.

Y empieces a comprender porque el género humano es la Internacional.

Breves reflexiones en torno a la propuesta del PSOE sobre desahucios

Eso es lo primero a señalar. Este post no trata de valorar las reuniones o medidas conjuntas que puedan tomar PP y PSOE en esa maravillosa comisión de emergencia que han aprobado, y donde han despreciado tanto a todas las plataformas de afectados del conjunto del Estado como a las demás fuerzas políticas, que si han planteado soluciones al problema durante años y que fueron rechazadas por ambas fuerzas leales al régimen de estafa bancario. Primero con un PSOE gobernando y luego con un PP sustituyéndolo, incluso con otra votación parlamentaria en Marzo sobre el tema donde, por cierto, el mismo PSOE se abstuvo. Ni siquiera respaldó entonces lo que hoy se atreve tímidamente a proponer. Propuestas que una vez pasados los filtros de negociación con el PP seguro que quedan ampliamente suavizadas.

Este es un tema sangrante. Se imaginan que alguien echará de sus casas a todos los habitantes, TODOS, de la ciudad de Valencia y su casco metropolitano (Mislata, Torrent, Quart…) en cinco años. Qué todas las familias de la tercera ciudad de España se vieran en la calle. Pues eso es, a día de hoy, lo que está ocurriendo en España, con unas 500.000 ejecuciones hipotecarias desde el año 2006.

Pero, además, es sangrante por otro motivo muy importante: Porque se trata de una estafa organizada y compartida que finalmente comienza a ser denunciada desde el poder judicial, por altas instancias europeas y desde la misma ONU. Una  crítica durísima a ciertas actuaciones de las entidades pero que continua obviando cuanto de estrategia planificada ha habido desde la banca española para llegar a esta situación. Porque lo siento, aquí no vale el principio liberal de libre competencia contractual entre las partes, ya que se falta a un principio básico de una negociación igualitaria: el principio de información plena compartida por ambas partes, y el no ocultamiento de información relevante por parte de una de ellas. Y cualquier persona mínimamente formada en economía y con datos sobre la estructura económica española sabía los riesgos de la apuesta (Creo recordar que el primer aviso del servicio de estudios del Banco de España sobre las políticas crediticias de la Banca es de finales de los 90). Y, por tanto, lo sabía el sistema bancario. Una banca que aprovechó una estructura casi familiar de la Banca en España, basada muy profundamente en las relaciones personales y directas, convirtiendo a sus trabajadores y trabajadoras en parte de esa banalidad del mal que tanto destacó Arendt y que tan aplicable es al capitalismo; una banca que abusó también de una extraña fe de las personas en dichas instituciones, para colocar hipotecas y deudas impagables. Igual que lo hizo para repartir millones de euros en “preferentes” estafa, dilapidando un fondo de ahorro básico en cualquier economía para cubrir, paradójicamente, sus barbaridades y deudas externas.

Y ahí esta el eje central de mi critica al documento del PSOE presentado en el Parlamento. Que, en ningún caso, ni responde, ni menciona, ni plantea un castigo para esta estafa. Llamado como Ley de Segunda Oportunidad (a imitación del modelo Sueco y Francés) no lo es sólo para la gente que puede acogerse a ella (las más de 500.000 familias desahuciadas en España en seis años no aparecen recogidas en este texto), sino especialmente para la Banca. No porque le ofrezcan concesiones que les beneficien, sino porque les ofrece cobrar (menos) y seguir adelante sin pagar por una estafa histórica difícil de igualar. Una denominación como segunda oportunidad que parece recalcar en exceso lo de nueva oportunidad para la gente, como si las personas fueran responsables de la situación. Una concesión que, reitero, desprecia todos los factores estructurales y coyunturales del contexto. Porque, señores del PSOE, no es una crisis ni un error del hipotecado. Es una estafa llamada capitalismo. SU capitalismo. El que le ha costado la vivienda a más de 500.000 personas y sus familias.

Y es que como el propio texto señala el principal Objetivo es “Parar los desahucios” (algo que compartimos, aunque prefiramos términos como combatir los desahucios y, sobretodo, hacer justicia). Un Stop desahucios que se complementa con la siguiente frase: Establecer nuevas condiciones para que se pueda hacer frente al pago de la deuda. Seguir pagando la deuda pero nunca cuestionar la legitimidad ni la cantidad de dicha deuda.

Porque la propuesta es, sin lugar a dudas, la mejor que los partidos del régimen han hecho nunca. Eso no lo cuestionamos. Pasan de ser servidores de la Banca a intentar ser árbitros entre partes. Pero eso es todo, árbitros. Ofrecen nuevas condiciones para la dación en pago e incluso la aparición de alquileres sociales, pero siempre mediando entre las partes. NO hay palabras de condena a la Banca, ni hay una denuncia de estafa masiva como todos y todas los que hemos pasado tiempo junto a gente que ha padecido o está padeciendo un desahucio sabemos.

Compartimos las medidas sobre la Tasación y los préstamos futuros (aunque ahora el menor de los problemas sea la futura regulación hipotecaria), igual que es positivo que acepten y aumenten las posibilidades de la Dación en pago y los casos de bloqueo de ejecuciones hipotecarias en base a criterios de renta familiar e ingresos. Pero no combate ni castiga la estafa. Y no es por ser reiterativo, es por recordar cada uno de los casos directos que he conocido y que no son nada comparado con los casos que han tratado de manera directa los compañeros de las diferentes PAH.

Y ahí llegamos a las dos principales limitaciones del texto propuesto que tanto cabrean (me baso siempre, reitero, en el texto que el PSOE ha colgado en su web):

La primera es sencilla: Sólo actúan realmente sobre aquellos bancos y entidades intervenidos por fondos públicos. A ellos les obligan a negociar y a aceptar la dación en pago. Sólo a ellos. Y esto es, precisamente, una muestra de las limitaciones de la concepción política del PSOE, negándose por todos los medios a intervenir o regular el sistema bancario español más allá del maquillaje oficial europeo. ¿Tenemos acaso dos tipos de ciudadanía y de derechos colectivos? ¿Se puede diferenciar al sujeto que ha sido estafado por la mala praxis denunciada colectivamente por jueces españoles y europeos? ¿Por qué una persona tiene más derechos que otra a optar a la dación en pago en base de que entidad bancaria es la dueña de su vida y su futuro, atada por contratos que nunca debieron redactarse?. Es el problema de actuar como árbitro neutro en vez de como representante de los derechos de la ciudadanía. Máxime cuando resulta un árbitro tan casero que en todo el primer tiempo no ha visto ninguno de los 500.000 penalties cometidos por el otro equipo.

Porque esa es la segunda cuestión importante a destacar: ¿Qué ocurre con esas 500.000 ejecuciones hipotecarias ya padecidas mientras el PSOE se negaba a respaldar cualquier cambio en una Ley de 1909, señalada por los jueces como extremadamente agresiva y beneficiosa para la banca? Qué ocurre con ellos: Nada. Perdieron el partido. Sólo se les menciona una vez en el documento explicativo de medidas, y es en la comparación negativa respecto de las 250.000 personas que evaluan en riesgo de desahucio. El PSOE actúa para que esas 250.000 personas no sigan el camino de las 500.000 anteriores. Estas no son salvables ni sujeto de actuación por lo visto (o el psoe no nos explica como hacerlo).

No son dos limitaciones baladí. Son dos cuestiones clave que explican porque el texto del PSOE es una respuesta improvisada a la gravísima situación que padecemos. Hecha al margen de la ciudadanía y, especialmente, de la ciudadanía afectada y organizada con quien no cuenta. Necesitado urgentemente de un lavado de cara ha sacado una propuesta estrella que inunda los medios de comunicación, que intenta mostrar el lado izquierdo de la cara del partido que lleva años desaparecido. Pero aunque me alegre por cualquier mejora yo, simple y llanamente, NO PUEDO AGRADECERSELO. No puedo agradecer que un partido político tan importante descubra ahora que la esclavitud moderna y el genocidio social de los desahucios son malos. No puedo agradecer que descubran ahora este drama y que encima no miren a la cara de la gente que los padece, olvidando a todos y todas que ya han sido desahuciados.

No puedo aplaudir una medida que no condena el sistema. Que sigue distinguiendo entre entidades bancarias y que sigue sin cuestionar realmente las prácticas seguidas. Una norma que muestra la impotencia de los gobiernos liberales que ni siquiera son capaces de regular toda la banca. Una norma que llega tarde y mal. Y que es peor que todas las normas bloqueadas por el PSOE desde hace años.

¿Quieren tener aún un mínimo de decencia? Firmen la ILP. Sientense en sus bancales y voten a favor cuando se debata en el Parlamento.

No les hemos pedido que nos hagan más tolerable la esclavitud. Hemos pedido justicia y dignidad. Hemos pedido acabar con la estafa. Hemos pedido que los millones de personas afectados directa e indirectamente desde hace años tengan vías para recuperar su vida.

En la lucha de clases no hay árbitro. Porque al final siempre juega en campo de quien más le paga.

El discurso de clase

Realmente tenemos miedo de usar las palabras. Y realmente es fácil pensar que nos han ganado esa batalla. Hablamos pero no decimos, no transmitimos. En cambio, el lenguaje práctico parece haberse convertido en un monopolio de nuestro proyecto antagónico.Vivimos en una sociedad donde podemos leer titulares como “Decepción Popular por los resultados en Andalucía”. Y no en un periódico de derechas, sino en uno de esos que teóricamente se ubican en el otro espectro. Por lo visto la palabra popular también la hemos perdido, y ya se asimila directamente a la principal fuerza de derechas de este país. No le hace falta el término partido en el enunciado. De tanto machacarnos con ello se han quedado con ella.

Es difícil de entender. Es, incluso, chocante y asombroso. Tu propia madre descarta tus planteamientos y tus palabras porque son esas cosas de rojos (que por definición han de ser malas), pero, en la misma conversación, ella te sorprende haciéndote propuestas que sólo caben dentro de un programa radical de Izquierdas, basadas en una intervención estatal de la economía y los beneficios, en una regulación estatalista de la economía que muchas personas a diario expresan como solución. Eso si, siempre con sus propias palabras.

Frente a ello muchxs de nosotroxs vivimos en una paranoia doble: atenazadxs por el miedo a utilizar una expresión “inadecuada” o “radical”, por un lado; recitando de memoria, cuando la dejamos escapar, toda nuestra teoría política y económica clásica como quien recita en misa, por el otro. O tenemos miedo de hablar o hablamos para nosotrxs mismxs. Nos encerramos en nuestra cúpula de cristal intelectual (no por nada somos una de las organizaciones con un mayor peso de intelectuales de todo el Estado) y desde allí extendemos recetas mágicas y clásicas completamente válidas para el enfermo. Sólo que éste no se quiere tratar. Han convertido nuestras propuestas en utopías peyorativas, mientras transfiguraban sus propuestas radicalmente reaccionarias en soluciones prácticas y necesarias. No es que lleven razón, no es que les haga falta tener razón. Sólo necesitan convencer al enfermo. Y, mientras nosotrxs estábamos encerrados en las Bibliotecas, ellxs estaban en la puerta de cada consulta entregándolos panfletos mágicos de curanderos que habían sanado a miles de personas en horizontes lejanos.

¿Desapareció entonces el discurso de clase? No, un discurso así nunca puede desaparecer mientras exista la realidad de clase. Y esta es hoy más evidente que nunca. Pero nos hicieron una jugarreta muy jodida. Seguimos hasta la extenuación creyendo en un axioma que resulto erróneo: el contenido prima sobre la forma. Y al final resulta que podemos utilizar la forma para introducir cualquier tipo de contenido. Es más, podemos romper la relación de coherencia entre contenido y forma, podemos utilizar una forma (popular, libertad, igualdad, democracia…) para introducir socialmente el contenido concreto que deseamos, aunque éste sea la negación dialéctica de la forma. Mientras, lxs otrxs, (o sea nosotrxs) siguen quemándose las cejas escribiendo sobre el contenido, analizando la realidad, buscando respuestas teóricas…, apartadxs en su rincón temerosxs de que alguien les rechace por hablar de clase, por hablar de Marx, por hablar de Socialismo (del de verdad, no del de coña). Apartadxs y aisladxs estamos tan a la defensiva y tan calladxs que acabamos estallando en un bar, citando un párrafo del Capital para explicar la última fluctuación especulativa de la Bolsa, convertidxs en él o la friki marxista que pide otra cerveza para explicar la realidad desde un mundo diferente.

Vivimos en la jodida pesadilla Marxiana de la pauperización progresiva del Proletariado, del incremento de la bipolarización de la contradicción básica capital-trabajo, del desarrollo más extremo del capitalismo oligopolista y, crecientemente, monopolista. Maldita sea, es imposible no asumir algo tan sencillo como eso: Marx tenía razón. Las clases existen. Y una de ellas está realizando la mayor ofensiva de su historia, mientras la otra parece esperarla únicamente armada con la inevitabilidad de la dialéctica histórica que, desde las bibliotecas y los documentos, volverá marxistas y protagonistas de la clase proletaria a todas las personas que tan lejos se encuentran.

Desde hace años hemos vivido la redistribución directa de la renta estatal a favor de las rentas empresariales (hoy mayores que las salariales en el conjunto del PIB, por primera vez desde el franquismo); hemos observado políticas multimillonarias con dinero público de subvención de la banca, la contratación precaria y el despido (acentuadas aún más con la reforma, pero no creadas por esta); un IRPF despreciable en comparación con otros países, junto a un incremento progresivo de los impuestos indirectos; una destrucción planificada de los servicios sociales acompañada de su privatización; una completa permisividad ante el gran fraude fiscal que alcanza ahora su culminación última con la amnistía planteada; una conceptualización progresiva de las personas paradas y de las trabajadoras como negativas, criminalizadas o sospechosas, donde ellas son la última respuesta a su despido; una peyorativización total de la política (la nuestra, la de todos) y el sindicalismo; una generalización del individualismo como motor de comunicación política, social y económica; y una hegemonía del discurso conservador y reaccionario como actual y moderno. No lo analizo, sólo lo enumero. Ya hemos hecho miles de análisis.

Frente a ello seguimos ancladxs. Por no haber cambiado el lenguaje, la forma, ni siquiera hemos sido capaces de introducir en él planteamientos revolucionarios del ecologismo y el feminismo que, poco a poco, y con miles de resistencias hemos incorporado a nuestro contenido. Hemos sido capaces de transformarnos, de releernos, de actualizarnos y volvernos no sólo anticapitalistas sino también, y como expresión de ello, feministas y ecologistas, entre otras cosas y siempre con resistencias. Peleándonos por actualizar nuestro contenido ni siquiera nos hemos preocupado de la forma.

Pero el discurso de clase continuaba existiendo. Ellxs lo saben. Llevan años introduciendo en nuestra vida diaria su contenido. No tenían la razón así que optaron por la estrategia del mito, de la generalización popular de una falsa realidad. Forma cercana, contenido escondido. Son una clase social. Estamos enmedio de la batalla más tremenda de la Lucha de clases en muchos años. Porque compañerxs Marx tenía razón. En ello y en sus tesis sobre Feuerbach: “Hasta ahora los filósofos se han ocupado de comprender al mundo. Ha llegado la hora de transformarlo”. Pues resulta que la otra clase también sabe leer. Y a veces escucha al gran pensador alemán mucho mejor que nosotrxs.

Ha llegado la hora de transformar nuestra forma. Ha llegado la hora de volver a aprender a hablar. Ha llegado la hora de comunicar nuestro contenido. Estamos en un mundo 2.0, donde no podemos pensar que nuestros compañerxs por definición conceptual van a seguirnos si no hablamos con ellxs en la calle, en el bar, en las tiendas, en el metro. Y hablar no significa imponer sobre ellxs el peso de la historia, sino escuchar, empatizar, pedagogizar, acompañar y aprender.
Ha llegado la hora de la lucha de clases. Ha llegado la hora de cambiar de frase en la máxima marxista. Resulta que hace años que ellxs están en esa guerra, en esa lucha. Y nosotrxs la seguimos perdiendo.

Ha llegado la hora de transformarlo.

Cuanto dinero te van a quitar con el acuerdo de pensiones

Una entrada superinteresante en el blog de ciudad futura. Un cálculo sobre el coste sobre nosotr*s de la innecesaria y falaz reforma de las pensiones que, no es por nada, camina paralela a la privatización de las cajas españolas.

Cuánto dinero te van a quitar con el Acuerdo sobre Pensiones « CIUDAD FUTURA.

http://www.escolar.net/MT/archives/2010/12/¿y-las-pensiones-privadas.html

Las revoluciones son cosa del Tercer Mundo

O al menos así debe quedarnos claro. No hay lugar para dudas. El País, Público, El Mundo, la Ser, TVE… todos los medios nos lo dejan claro. En el Tercer Mundo Mundial se está produciendo un movimiento de derrocamiento de los “nuevos” dictadores (dícese nuevos porque es muy importante señalar como las actitudes de ellos en las últimas tres semanas han provocado que dejen de ser aliados democráticos de Occidente para convertirse en Dictadores antiguos. Esa maravillosa relación entre el ser y la idea donde no son dictadores hasta que EL País decide que lo son). Unos movimientos prodemocráticos para equipararse a nosotr*s que sólo pueden llenarnos de comprensión y simpatía, ya que puede permitir al Tercer Mundo incorporarse a la verdadera senda de la civilización, una vez que coloquen en la calle unas urnas de cristal donde cada cuatro años coloquen un conjunto de papeles con nombres, personas que pueden prometer lo que quieran porque luego no tienen ninguna obligación de conseguirlo. Egipci*s, tunecin*s y demás están a punto de conocer la verdadera felicidad.

Porque la esencia de la felicidad es esa. La civilización es así, la verdadera civilización. Por eso nunca puede ocurrir una revolución en España. Porque nosotr*s ya hemos alcanzado la perfección del sistema más perfecto y conocido en la Historia Humana. Hemos de mirar con simpatía y alegría esos movimientos (y, sinceramente, lo hacemos). Pero es de retrógrados radicales antisistema, antiespañoles y antitodo soñar con repetirlos e imitarlos. Esto No es el Tercer Mundo, nos lo recuerdan todos los días.

Aquí no existe un completo inmovilismo en el poder, donde todos los gobernantes parecen lo mismo y siguen un mismo plan económico desde hace más de treinta años, siempre sometidos a los intereses prioritarios de EE.UU. No, esto es España. Aquí no existe un sistema electoral que sistemáticamente conduce al fraude de la voluntad y soberanía ciudadana, alterando los resultados reales para garantizar un falso sistema de turno. No, esto es España. Aquí no existen Jefes de Estado que heredan sus cargos directamente de asesinos. Aquí no existe un poder económico decisivo que gobierna todas nuestras decisiones en favor de unos pocos, con un continuo retroceso del peso salarial en el PIB. Aquí no existen camarillas de intereses que privatizan sistemáticamente todos los recursos públicos en manos de amig*s. Aquí no hay casos de corrupción generalizada en el sistema político. Tampoco tenemos estructuras sindicales subvencionadas y directamente situadas al servicio del poder. No conocemos el significado de la pobreza y el desahucio, ni tenemos tasas altas de paro juvenil que obligan a las actuales generaciones a vivir peor que sus padres y abuelos. No sabemos lo que es el fanatismo porque somos casi un estado laico, bueno Aconfesional, pero nuestra Iglesia y religión mayoritaria abunda en las declaraciones directas de respeto a la democracia, la pluralidad y el conjunto de las personas. No vivimos la difusión generalizada de pensamientos fanáticos porque ninguno conocemos canal alguno de televisión que practique de manera sistemática la mentira y la difusión del fanatismo. Mujeres y hombres son plenamente iguales, salvo ligeras anécdotas de asesinatos, discriminaciones, diferencias salariales mínimas del 23 por ciento y quizás, sólo quizás, la pervivencia de algún discurso social y cultural machista y discriminatorio. No, esto es España y por tanto incomparable. No tenemos ese culto por la violencia y la sangre, ese desprecio por la vida ni poseemos fiestas sangrientas públicas de asesinato de personas, ni, por supuesto, de tortura y crimen planificado de animales como si fuera un espectáculo cultural a enseñar a nuestr*s jóven*s. Aquí la justicia es igual para tod*s, y nadie se escapa de un sistema judicial independiente y justo, donde ni el dinero ni los amig*s pueden ayudarte a escapar de una justa sentencia. Aquí todos y todas contribuyen en base a su capacidad económica al sostén de un sistema público y social cada vez más amplio y mejorable, sin permitir estructuras internas de paraíso fiscal, y creando un sistema económico donde se prime el trabajo y la inversión en vez de la estafa y la especulación.

No, esto es España, y como El País, Público, la Ser, el Mundo, Intereconomía… y todos los demás medios nos anuncian, no se me ocurre NADA que permita comparar los casos.

Porque las revoluciones son propias del Tercer Mundo, de los que realmente tienen motivos para quejarse. Y como nosotr*s no somos tercer mundo porque somos occidente no podemos plantearnos ni tan siquiera el paralelismo.

O quizás, al final, lo que ocurre es que somos simplemente gilipollas. Todos y todas.

 

 

SI, YO SOY ANTISISTEMA

Como tantas otras veces parece que es necesario dejarlo de nuevo claro. Yo me declaro antisistema, lo hago en pleno uso de mis facultades mentales, siendo mayor de edad y convencido plenamente de que es la única opción posible de supervivencia y alcance de la igualdad, la solidaridad y la equidad que le queda a la especie humana.
Uno de los principales problemas de los últimos años de nuestra inexistente democracia es la vacuidad de las palabras. Consagradas como unas nuevas divinidades dogmáticas comienzan no a ordenar ya sólo la realidad diaria, sino el mismo mundo de los valores y las ideas. Los grandes manipuladores de los términos, los mass-media, han comenzado una nueva ofensiva contra cualquier despertar democrático y participativo (y aquí no hace falta diferenciar entre estilo de medios, ya que la mayor parte de ellos juegan a la anestesia social y al ataque-silencio contra la discrepancia) y el nuevo término escogido es el tan manido de ANTI-SISTEMA.
En el mundo existen dos clases de personas: los que quieren que nada cambie y los que quieren cambiar el mundo. La opción por el cambio se ha negativizado tanto por el poder y los amos del sistema capitalista que han convertido la transformación en negación. Pero nosotros y nosotras no somos antisistema, somos altersistema. No existe ni ha existido sistema socio-político y económico que 1) No haya sido Patriarcal 2) No se haya basado en la desigualdad económica y 3) No llevará inserto en si mismo la voluntad de cambio.
¿De verdad, a día de hoy, alguien puede ser pro-sistema? ¿Qué es el sistema?
El sistema es una organización político-económica y social que desaloja y expolia a mujeres y hombres de más de 70 años de sus casas, utilizando toda la fuerza posible, para poder pagar favores a constructores amigos. El sistema es, a nivel global, el que cuenta con un mayor porcentaje de población pobre y de población hambrienta (porcentual y cuantitativamente) de toda la historia humana. El sistema es aquel que considera que lo importante es llenarse la boca con la palabra democracia para luego aprobar leyes donde algunos y algunas somos ciudadanía no de segunda sino de décima categoría. El sistema es un nuevo organismo lingüístico capaz de desarrollar términos enmascaradores, como prevención, seguridad, occidente, guardianes de la democracia… cuya mera formulación es simplemente el precedente de asesinatos de civiles no occidentales en masa. El sistema es aquel que continúa colocando a una institución arcaica, reaccionaria y anti-humana como es la Iglesia Católica en la puerta del edificio de los valores. Es también aquel que pese a todo su discurso de igualdad, pese a su machacar diario con la democracia y los derechos de las personas, con su diaria retahíla de valores aparentemente universales, pero universalmente desaparecidos, continúa situando en situación de inferioridad a la mitad de su población, por el simple hecho de tener un sexo diferente. El sistema es una organización social que concede poco a poco derechos a las y los “anormales”, “desviados” o “diversos”, sin darse cuenta de que esos derechos les pertenecen en el mismo grado que a ellos y ellas.
El sistema es un chanchullo de mentiras y falsedades, que tiene como único objetivo la acumulación de riqueza, nunca el desarrollo humano. El sistema es la mayor estafa a la que la humanidad jamás se ha enfrentado, hábilmente montada hasta el punto de alzarse como la única alternativa existente.
El sistema es asesino, antidemocrático, exterminador, egoísta, desigual, machista, racista, homófobo, discriminador e ignorante.
Por tanto si, yo soy ANTISISTEMA Y ALTERSISTEMA.
Ahora, en vez de argumentarme mandenme a Cuba.

UNA TRAICIÓN MÁS (Y NO SERÁ LA ÚLTIMA) DEL PSOE

Acabo de leer el breve artículo que Escolar publica hoy en su blog sobre la votación de Durao Barroso por parte del PSOE en el Parlamento Europeo, os recomiendo su lectura porque resume en muy pocas palabras todo lo que a muchos nos gustaría decir (http://www.escolar.net/MT/archives/2009/09/este-partido-se-juega-en-europa.html).
Y como información complementaria colgaros el video que hace meses preparo un compañero de Izquierda Unida en que ya se avisaba de la realidad que nos esperaba:

Pero así nos hemos quedado, viendo como una vez la amnesia se propagó entre millones de españoles.
Reitero lo que hemos señalado muchos y muchas en varias ocasiones:
¿De qué sirve una democracia si no podemos defendernos de las mentiras de quienes votamos?
Durante toda la campaña militantes y cargos del PSOE negaron que fueran a traicionarnos una vez más con esta votación.
Pero lo han hecho. ¿Dimitirá algún eurodiputado del PSOE por mentir y engañar a la ciudadanía?

Todos y todas sabemos la respuesta. Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Salut!