Al final Marx no mentía

(Artículo de opinión publicado originalmente en SPQ, a quienes agradezco sinceramente el espacio de expresión)

Hace tiempo leí un tweet de mi amiga Paula muy revelador:

Paula #RTVVNoEsTanca  PaulaRuMar  en Twitter

 

Y esa es la realidad, pero no la sorpresa. Llevamos años condenados a escuchar un único mensaje sobre el mal y el bien, un discurso oficial de sacralización del liberalismo como promesa de futuro y bienestar que nunca se sostuvo sobre ninguna realidad, sino sobre una inmensa maquinaria de propaganda que redujo todo a un pensamiento único, oficial y hegemónicamente aceptado.

Mientras tanto el mundo se comportaba, especialmente en lo económico, como Marx había explicado hace ya casi doscientos años: La riqueza crecía aparentemente, pero cada vez se repartía peor. Los beneficios de épocas de supuesto crecimiento se construían sobre el endeudamiento y el falso sueño americano de la inmensa mayoría de la población occidental. Y ahora los nuevos beneficios de la crisis se materializan en la destrucción de ese sueño y en la transferencia de los fondos de millones de personas hacia los mismos, auténticos y únicos beneficiarios de la expansión anterior. Hemos sostenido su beneficio en nuestra aparente riqueza y lo volvemos a hacer en nuestra innegable pobreza.

El capitalismo y el sistema de mercado son sencillos. Muy sencillos. Se basan única y exclusivamente en el incremento del beneficio, mediante la vía que sea. Las personas nunca hemos sido el fin del sistema, porque no somos ni producto ni beneficio, sólo sujetos de extracción de  plusvalía. El único objetivo es ese incremento y para garantizarlo el sistema no dudará en aprobar la ejecución de personas, la muerte en vida de millones de ellas, retirándoles la tarjeta sanitaria, desahuciándolas, recortando todo el sistema social, condenándolas a la ignorancia y a la pobreza mediante el servilismo de los mercenarios oficiales –que sustituyen en los partidos del régimen a los políticos– que aprietan el si en sus escaños. Nuestros derechos sólo poseen valor de cambio, perdiéndolo cuando dejan de sostener ese beneficio.

Nos empujan a la esclavitud. Nuestros niveles de dependencia del sistema son absolutos. No tenemos apenas vías de supervivencia, oscilando cada vez en mayor número entre la marginalidad y la pobreza extrema o la supervivencia ajustada de una pobreza menor. Esa es la sencilla realidad capitalista: la mayoría somos cada vez más pobres y lo venimos siendo día a día desde hace años, aunque sea ahora la primera vez en mucho tiempo que muchas personas asumen su realidad y abandonan el falso reflejo del sueño liberal. Mientras y paralelamente la minoría es cada vez más rica y más minoritaria. Nunca, absolutamente nunca, ha habido una concentración de riqueza semejante en tan pocas manos. Nunca. Ni siquiera cuando no existía ni la democracia ni la ciudadanía, cuando la esclavitud o el sistema feudal eran la norma, se dieron estas concentraciones tan espectaculares de riqueza. Reiterémoslo: nunca ha habido tanta pobreza en el mundo, ni tanta hambre, ni tanta desigualdad. Y ello en un momento en que producimos más que nunca y tenemos mayor capacidad tecnológica que nunca.

Marx al final no mentía. El Capitalismo sólo se sostiene sobre un beneficio infinito, sobre un ansia imposible de frenar. Nunca ha tenido como fin la persona, sino el beneficio. Es su Dios y su razón de ser. Y ello sólo se construye consiguiendo que las personas sean cada vez, cada día y cada vida más pobres.

Los Comunistas no te van a quitar nada porque no tienes nada. Todo es un préstamo de un sistema que no dudará en recuperarlo en cuanto lo necesite para incrementar su beneficio. Y no podrás acabar nunca de pagar los intereses.

Porque tú no eres más que una herramienta para obtener beneficio.

Y es imprescindible que lo entiendas.

Y empieces a comprender porque el género humano es la Internacional.

Recopilación debates en Radio Klara 2012

Os dejo aquí la recopilación de mis participaciones en el programa Lliure Directe durante el año 2012:

9.11.2012: Desahucios, Huelga y Violencia

http://www.ivoox.com/divendres-tertulia-09-11-12_md_1562108_1.mp3″

 

30.11.2012: “Radicalismo” en Las Provincias, Indulto Mossos, Desahucios y #discapacitatenmarxa

http://www.ivoox.com/divendres-tertulia-30-11-12_md_1615832_1.mp3″

 

21.12.2012: “Fin del Mundo, Conspiranoias y X Asamblea Federal de IU” (sin relación entre el segundo y el tercer tema ;))

http://www.ivoox.com/divendres-tertulia-21-12-12_md_1664666_1.mp3″

Los Gründisse de Karl Marx

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Buenas, os cuelgo hoy los tres tomos de los Gründisse de Karl Marx, una parte de su obra mucho menos conocida pero que cuenta con bastante relevancia en su producción intelectual y que está siendo centro de atención de muchos investigadores e investigadoras marxistas en los últimos años, ya que en ellos Marx no sólo desarrolla inicialmente ideas que se plasmarán después en el Capital, sino que aborda otros conceptos y planteamientos que no aparecerán en su obra posterior de manera tan extensa.

TOMO I

TOMO II

TOMO III

Recordando la Segunda. Luchando por la Tercera

Muchas veces hablas de la II República y todas las personas de tu alrededor te piden que mires al presente, en vez de al pasado. Es curioso, porque muchas de ellas no le hacen la misma petición a quien hoy nos gobierna y se empeña en hacernos volver a antes de la misma II República.

Hablar de República, recordar la II República no es hablar del pasado. Es plantear el presente y el futuro. Recordar no es volver atrás, es rememorar lo mejor del pasado para que te acompañe en tu presente. Exigir memoria y justicia no es provocar, no es traer el pasado al presente para que se quede. Es leer con dignidad nuestro pasado para construir nuestro presente.

Pero, además, Recordar la II es heredarla. Es recoger su tradición y, aún hoy, es recordar artículos y principios de su ordenación legal que 80 años después aún no hemos conseguido volver a recuperar. Por eso uno no duda en decir claramente que quiere, desea y lucha por una Tercera donde los siguientes artículos vuelvan a estar vigentes:

El discurso de clase

Realmente tenemos miedo de usar las palabras. Y realmente es fácil pensar que nos han ganado esa batalla. Hablamos pero no decimos, no transmitimos. En cambio, el lenguaje práctico parece haberse convertido en un monopolio de nuestro proyecto antagónico.Vivimos en una sociedad donde podemos leer titulares como “Decepción Popular por los resultados en Andalucía”. Y no en un periódico de derechas, sino en uno de esos que teóricamente se ubican en el otro espectro. Por lo visto la palabra popular también la hemos perdido, y ya se asimila directamente a la principal fuerza de derechas de este país. No le hace falta el término partido en el enunciado. De tanto machacarnos con ello se han quedado con ella.

Es difícil de entender. Es, incluso, chocante y asombroso. Tu propia madre descarta tus planteamientos y tus palabras porque son esas cosas de rojos (que por definición han de ser malas), pero, en la misma conversación, ella te sorprende haciéndote propuestas que sólo caben dentro de un programa radical de Izquierdas, basadas en una intervención estatal de la economía y los beneficios, en una regulación estatalista de la economía que muchas personas a diario expresan como solución. Eso si, siempre con sus propias palabras.

Frente a ello muchxs de nosotroxs vivimos en una paranoia doble: atenazadxs por el miedo a utilizar una expresión “inadecuada” o “radical”, por un lado; recitando de memoria, cuando la dejamos escapar, toda nuestra teoría política y económica clásica como quien recita en misa, por el otro. O tenemos miedo de hablar o hablamos para nosotrxs mismxs. Nos encerramos en nuestra cúpula de cristal intelectual (no por nada somos una de las organizaciones con un mayor peso de intelectuales de todo el Estado) y desde allí extendemos recetas mágicas y clásicas completamente válidas para el enfermo. Sólo que éste no se quiere tratar. Han convertido nuestras propuestas en utopías peyorativas, mientras transfiguraban sus propuestas radicalmente reaccionarias en soluciones prácticas y necesarias. No es que lleven razón, no es que les haga falta tener razón. Sólo necesitan convencer al enfermo. Y, mientras nosotrxs estábamos encerrados en las Bibliotecas, ellxs estaban en la puerta de cada consulta entregándolos panfletos mágicos de curanderos que habían sanado a miles de personas en horizontes lejanos.

¿Desapareció entonces el discurso de clase? No, un discurso así nunca puede desaparecer mientras exista la realidad de clase. Y esta es hoy más evidente que nunca. Pero nos hicieron una jugarreta muy jodida. Seguimos hasta la extenuación creyendo en un axioma que resulto erróneo: el contenido prima sobre la forma. Y al final resulta que podemos utilizar la forma para introducir cualquier tipo de contenido. Es más, podemos romper la relación de coherencia entre contenido y forma, podemos utilizar una forma (popular, libertad, igualdad, democracia…) para introducir socialmente el contenido concreto que deseamos, aunque éste sea la negación dialéctica de la forma. Mientras, lxs otrxs, (o sea nosotrxs) siguen quemándose las cejas escribiendo sobre el contenido, analizando la realidad, buscando respuestas teóricas…, apartadxs en su rincón temerosxs de que alguien les rechace por hablar de clase, por hablar de Marx, por hablar de Socialismo (del de verdad, no del de coña). Apartadxs y aisladxs estamos tan a la defensiva y tan calladxs que acabamos estallando en un bar, citando un párrafo del Capital para explicar la última fluctuación especulativa de la Bolsa, convertidxs en él o la friki marxista que pide otra cerveza para explicar la realidad desde un mundo diferente.

Vivimos en la jodida pesadilla Marxiana de la pauperización progresiva del Proletariado, del incremento de la bipolarización de la contradicción básica capital-trabajo, del desarrollo más extremo del capitalismo oligopolista y, crecientemente, monopolista. Maldita sea, es imposible no asumir algo tan sencillo como eso: Marx tenía razón. Las clases existen. Y una de ellas está realizando la mayor ofensiva de su historia, mientras la otra parece esperarla únicamente armada con la inevitabilidad de la dialéctica histórica que, desde las bibliotecas y los documentos, volverá marxistas y protagonistas de la clase proletaria a todas las personas que tan lejos se encuentran.

Desde hace años hemos vivido la redistribución directa de la renta estatal a favor de las rentas empresariales (hoy mayores que las salariales en el conjunto del PIB, por primera vez desde el franquismo); hemos observado políticas multimillonarias con dinero público de subvención de la banca, la contratación precaria y el despido (acentuadas aún más con la reforma, pero no creadas por esta); un IRPF despreciable en comparación con otros países, junto a un incremento progresivo de los impuestos indirectos; una destrucción planificada de los servicios sociales acompañada de su privatización; una completa permisividad ante el gran fraude fiscal que alcanza ahora su culminación última con la amnistía planteada; una conceptualización progresiva de las personas paradas y de las trabajadoras como negativas, criminalizadas o sospechosas, donde ellas son la última respuesta a su despido; una peyorativización total de la política (la nuestra, la de todos) y el sindicalismo; una generalización del individualismo como motor de comunicación política, social y económica; y una hegemonía del discurso conservador y reaccionario como actual y moderno. No lo analizo, sólo lo enumero. Ya hemos hecho miles de análisis.

Frente a ello seguimos ancladxs. Por no haber cambiado el lenguaje, la forma, ni siquiera hemos sido capaces de introducir en él planteamientos revolucionarios del ecologismo y el feminismo que, poco a poco, y con miles de resistencias hemos incorporado a nuestro contenido. Hemos sido capaces de transformarnos, de releernos, de actualizarnos y volvernos no sólo anticapitalistas sino también, y como expresión de ello, feministas y ecologistas, entre otras cosas y siempre con resistencias. Peleándonos por actualizar nuestro contenido ni siquiera nos hemos preocupado de la forma.

Pero el discurso de clase continuaba existiendo. Ellxs lo saben. Llevan años introduciendo en nuestra vida diaria su contenido. No tenían la razón así que optaron por la estrategia del mito, de la generalización popular de una falsa realidad. Forma cercana, contenido escondido. Son una clase social. Estamos enmedio de la batalla más tremenda de la Lucha de clases en muchos años. Porque compañerxs Marx tenía razón. En ello y en sus tesis sobre Feuerbach: “Hasta ahora los filósofos se han ocupado de comprender al mundo. Ha llegado la hora de transformarlo”. Pues resulta que la otra clase también sabe leer. Y a veces escucha al gran pensador alemán mucho mejor que nosotrxs.

Ha llegado la hora de transformar nuestra forma. Ha llegado la hora de volver a aprender a hablar. Ha llegado la hora de comunicar nuestro contenido. Estamos en un mundo 2.0, donde no podemos pensar que nuestros compañerxs por definición conceptual van a seguirnos si no hablamos con ellxs en la calle, en el bar, en las tiendas, en el metro. Y hablar no significa imponer sobre ellxs el peso de la historia, sino escuchar, empatizar, pedagogizar, acompañar y aprender.
Ha llegado la hora de la lucha de clases. Ha llegado la hora de cambiar de frase en la máxima marxista. Resulta que hace años que ellxs están en esa guerra, en esa lucha. Y nosotrxs la seguimos perdiendo.

Ha llegado la hora de transformarlo.

29M: Por Nuestro Futuro (y el tuyo)

Puede ser que ahora estés, tranquilamente, leyendo este post desde tu sillón. Habiendo decidido que el día 29 Marzo no harás huelga general, porque no quieres mezclarte con esas cosas de los sindicatos y los rojos y rojas. Puede ser que sigas pensando básicamente que esto es cosa de ellos y no tuya. Puedes incluso pensar que todo el sistema social que posees es un regalo de la Transición y de Juanca, campechano el hombre, que decidieron por si solos que lo lógico es que una empresa, para despedirte, tenga que tener un motivo y comunicártelo con tiempo. Incluso puedes pensar que derechos como el de firmar un contrato salarial con tu empresa y que este tenga que ser respetado, sin bajadas sueldo o cambio condiciones unilateralmente, como todo acuerdo entre dos partes, nació por espontaneidad natural. O que también los convenios colectivos que garantizan un respeto a tus condiciones higiénicas, laborales y de salud, además de las económicas, se firman porque la CEOE son grandes personas que quieren sacrificar su beneficio para que tú estés mejor. También pensarás que el “chiringuito sindical” y sus luchas no tienen nada que ver con que una empresa con miles de millones de euros en beneficios no pueda despedirte al mínimo coste argumentando que ganó un poco menos que hace 9 meses. Incluso pensarás que la categoría laboral que tienes en tu trabajo se catalogó por las propias empresas y no mediante años de lucha para diferenciar y especificar bien los puestos de trabajo. Seguro que piensas que tras 15 años trabajando y cotizando si te despiden tienes derecho al paro, y nadie debe tratarte como si hubieras cometido un delito y debas servicios sociales a la comunidad. Porque estar parado es un problema, no un delito. Incluso creerás que es completamente normal que las parejas jóvenes tengan una hora de lactancia para sus hijos cuando nacen, y que esta hora no debería estar marcada por las necesidades de la empresa.

Habrás decidido que no harás huelga general. Porque a ti nunca te van a despedir, nunca te van a cambiar unilateralmente todas las condiciones laborales, nunca van a sacrificarte a los mercados, nunca van a aprovechar una cobertura económica para reducir costes y sustituirte por gente más joven y precaria, nunca firmarían un convenio de empresa peor que el colectivo ahora que nada les impide hacerlo, nunca aprovecharían que sea más barato hacerte mobbing para que te vayas que despedirte, nunca aprovecharían que cogieras una gripe para despedirte. NO, porque todo lo que tienes te lo han regalado, sin ningún tipo de lucha, porque son generosos, porque la CEOE y la derecha española siempre han querido lo mejor para ti, nunca ganar más dinero al precio que sea. Porque ellos han apostado siempre por un modelo basado en altos salarios nimileuristas, de esos que te permiten de todo. Porque los derechos de la mujer, en el trabajo y fuera de él, han sido concedidos como lo que son, una gracia de auténticos caballeros. Porque todo el mundo sabe que quien más va a velar por tus intereses es la gente que nunca ha querido ganar más y más y más y más.

Por todo eso, porque supongo que de verdad te lo crees, te invito a mirar este video:

Cuanto dinero te van a quitar con el acuerdo de pensiones

Una entrada superinteresante en el blog de ciudad futura. Un cálculo sobre el coste sobre nosotr*s de la innecesaria y falaz reforma de las pensiones que, no es por nada, camina paralela a la privatización de las cajas españolas.

Cuánto dinero te van a quitar con el Acuerdo sobre Pensiones « CIUDAD FUTURA.

http://www.escolar.net/MT/archives/2010/12/¿y-las-pensiones-privadas.html

Las revoluciones son cosa del Tercer Mundo

O al menos así debe quedarnos claro. No hay lugar para dudas. El País, Público, El Mundo, la Ser, TVE… todos los medios nos lo dejan claro. En el Tercer Mundo Mundial se está produciendo un movimiento de derrocamiento de los “nuevos” dictadores (dícese nuevos porque es muy importante señalar como las actitudes de ellos en las últimas tres semanas han provocado que dejen de ser aliados democráticos de Occidente para convertirse en Dictadores antiguos. Esa maravillosa relación entre el ser y la idea donde no son dictadores hasta que EL País decide que lo son). Unos movimientos prodemocráticos para equipararse a nosotr*s que sólo pueden llenarnos de comprensión y simpatía, ya que puede permitir al Tercer Mundo incorporarse a la verdadera senda de la civilización, una vez que coloquen en la calle unas urnas de cristal donde cada cuatro años coloquen un conjunto de papeles con nombres, personas que pueden prometer lo que quieran porque luego no tienen ninguna obligación de conseguirlo. Egipci*s, tunecin*s y demás están a punto de conocer la verdadera felicidad.

Porque la esencia de la felicidad es esa. La civilización es así, la verdadera civilización. Por eso nunca puede ocurrir una revolución en España. Porque nosotr*s ya hemos alcanzado la perfección del sistema más perfecto y conocido en la Historia Humana. Hemos de mirar con simpatía y alegría esos movimientos (y, sinceramente, lo hacemos). Pero es de retrógrados radicales antisistema, antiespañoles y antitodo soñar con repetirlos e imitarlos. Esto No es el Tercer Mundo, nos lo recuerdan todos los días.

Aquí no existe un completo inmovilismo en el poder, donde todos los gobernantes parecen lo mismo y siguen un mismo plan económico desde hace más de treinta años, siempre sometidos a los intereses prioritarios de EE.UU. No, esto es España. Aquí no existe un sistema electoral que sistemáticamente conduce al fraude de la voluntad y soberanía ciudadana, alterando los resultados reales para garantizar un falso sistema de turno. No, esto es España. Aquí no existen Jefes de Estado que heredan sus cargos directamente de asesinos. Aquí no existe un poder económico decisivo que gobierna todas nuestras decisiones en favor de unos pocos, con un continuo retroceso del peso salarial en el PIB. Aquí no existen camarillas de intereses que privatizan sistemáticamente todos los recursos públicos en manos de amig*s. Aquí no hay casos de corrupción generalizada en el sistema político. Tampoco tenemos estructuras sindicales subvencionadas y directamente situadas al servicio del poder. No conocemos el significado de la pobreza y el desahucio, ni tenemos tasas altas de paro juvenil que obligan a las actuales generaciones a vivir peor que sus padres y abuelos. No sabemos lo que es el fanatismo porque somos casi un estado laico, bueno Aconfesional, pero nuestra Iglesia y religión mayoritaria abunda en las declaraciones directas de respeto a la democracia, la pluralidad y el conjunto de las personas. No vivimos la difusión generalizada de pensamientos fanáticos porque ninguno conocemos canal alguno de televisión que practique de manera sistemática la mentira y la difusión del fanatismo. Mujeres y hombres son plenamente iguales, salvo ligeras anécdotas de asesinatos, discriminaciones, diferencias salariales mínimas del 23 por ciento y quizás, sólo quizás, la pervivencia de algún discurso social y cultural machista y discriminatorio. No, esto es España y por tanto incomparable. No tenemos ese culto por la violencia y la sangre, ese desprecio por la vida ni poseemos fiestas sangrientas públicas de asesinato de personas, ni, por supuesto, de tortura y crimen planificado de animales como si fuera un espectáculo cultural a enseñar a nuestr*s jóven*s. Aquí la justicia es igual para tod*s, y nadie se escapa de un sistema judicial independiente y justo, donde ni el dinero ni los amig*s pueden ayudarte a escapar de una justa sentencia. Aquí todos y todas contribuyen en base a su capacidad económica al sostén de un sistema público y social cada vez más amplio y mejorable, sin permitir estructuras internas de paraíso fiscal, y creando un sistema económico donde se prime el trabajo y la inversión en vez de la estafa y la especulación.

No, esto es España, y como El País, Público, la Ser, el Mundo, Intereconomía… y todos los demás medios nos anuncian, no se me ocurre NADA que permita comparar los casos.

Porque las revoluciones son propias del Tercer Mundo, de los que realmente tienen motivos para quejarse. Y como nosotr*s no somos tercer mundo porque somos occidente no podemos plantearnos ni tan siquiera el paralelismo.

O quizás, al final, lo que ocurre es que somos simplemente gilipollas. Todos y todas.

 

 

Dicen que te has muerto Marcelino….

(Tomado del Editorial de http://www.larepublica.es)

Dicen que te has muerto, Marcelino. Dicen que te has muerto y lloran las calles, las avenidas, las plazas, las fábricas, las tapias, los diarios, los papeles, las casas, los coches, los vagones, las esquinas, los rincones, los parques, las sedes, las radios, las minas, las banderas, los libros,los campos, las hoces, los tornos, los martillos.

Y lloran las madres, los hijos, los abuelos, los padres, los tíos, los nietos, los ojos, las manos, las sienes, las bocas, los brazos, los puños. Lloran hasta las lágrimas, Marcelino.

Y se mueren de pena los árboles, las flores, la hierba, los pájaros. Se muere de pena hasta la muerte, Marcelino.

Dicen que te has muerto, Marcelino, pero no es cierto.

Quien te conoce sabe que volverás a tapar las calles, las avenidas, las plazas. Que renacerás en las manos del obrero y en el libro del estudiante. Que agitarás las fábricas, que inundarás las tapias, los diarios, los papeles, las radios.

No te has muerto Marcelino. Cuando se sequen las lágrimas y cuando se calmen las penas, lo sabrán las madres, los hijos, los nietos, las sienes, las bocas… y entonces habitarás las casas, entonarás los himnos, atronarás las sedes y nos apretarás, como siempre, los puños.

SI, YO SOY ANTISISTEMA

Como tantas otras veces parece que es necesario dejarlo de nuevo claro. Yo me declaro antisistema, lo hago en pleno uso de mis facultades mentales, siendo mayor de edad y convencido plenamente de que es la única opción posible de supervivencia y alcance de la igualdad, la solidaridad y la equidad que le queda a la especie humana.
Uno de los principales problemas de los últimos años de nuestra inexistente democracia es la vacuidad de las palabras. Consagradas como unas nuevas divinidades dogmáticas comienzan no a ordenar ya sólo la realidad diaria, sino el mismo mundo de los valores y las ideas. Los grandes manipuladores de los términos, los mass-media, han comenzado una nueva ofensiva contra cualquier despertar democrático y participativo (y aquí no hace falta diferenciar entre estilo de medios, ya que la mayor parte de ellos juegan a la anestesia social y al ataque-silencio contra la discrepancia) y el nuevo término escogido es el tan manido de ANTI-SISTEMA.
En el mundo existen dos clases de personas: los que quieren que nada cambie y los que quieren cambiar el mundo. La opción por el cambio se ha negativizado tanto por el poder y los amos del sistema capitalista que han convertido la transformación en negación. Pero nosotros y nosotras no somos antisistema, somos altersistema. No existe ni ha existido sistema socio-político y económico que 1) No haya sido Patriarcal 2) No se haya basado en la desigualdad económica y 3) No llevará inserto en si mismo la voluntad de cambio.
¿De verdad, a día de hoy, alguien puede ser pro-sistema? ¿Qué es el sistema?
El sistema es una organización político-económica y social que desaloja y expolia a mujeres y hombres de más de 70 años de sus casas, utilizando toda la fuerza posible, para poder pagar favores a constructores amigos. El sistema es, a nivel global, el que cuenta con un mayor porcentaje de población pobre y de población hambrienta (porcentual y cuantitativamente) de toda la historia humana. El sistema es aquel que considera que lo importante es llenarse la boca con la palabra democracia para luego aprobar leyes donde algunos y algunas somos ciudadanía no de segunda sino de décima categoría. El sistema es un nuevo organismo lingüístico capaz de desarrollar términos enmascaradores, como prevención, seguridad, occidente, guardianes de la democracia… cuya mera formulación es simplemente el precedente de asesinatos de civiles no occidentales en masa. El sistema es aquel que continúa colocando a una institución arcaica, reaccionaria y anti-humana como es la Iglesia Católica en la puerta del edificio de los valores. Es también aquel que pese a todo su discurso de igualdad, pese a su machacar diario con la democracia y los derechos de las personas, con su diaria retahíla de valores aparentemente universales, pero universalmente desaparecidos, continúa situando en situación de inferioridad a la mitad de su población, por el simple hecho de tener un sexo diferente. El sistema es una organización social que concede poco a poco derechos a las y los “anormales”, “desviados” o “diversos”, sin darse cuenta de que esos derechos les pertenecen en el mismo grado que a ellos y ellas.
El sistema es un chanchullo de mentiras y falsedades, que tiene como único objetivo la acumulación de riqueza, nunca el desarrollo humano. El sistema es la mayor estafa a la que la humanidad jamás se ha enfrentado, hábilmente montada hasta el punto de alzarse como la única alternativa existente.
El sistema es asesino, antidemocrático, exterminador, egoísta, desigual, machista, racista, homófobo, discriminador e ignorante.
Por tanto si, yo soy ANTISISTEMA Y ALTERSISTEMA.
Ahora, en vez de argumentarme mandenme a Cuba.